
La dificultad de acceso a la vivienda alimenta las donaciones y herencias, que representaron el 60% de todas las transacciones de inmuebles hasta junio.
La vivienda es para los jóvenes un callejón sin salida. Muchos de los que consiguen acceder a un techo suelen tener detrás un importante bastón en forma de herencia o donación. Los datos del Consejo General del Notariado lo confirman: en los primeros seis meses del año se han donado 26.923 viviendas y se han heredado 202.923, cifras que equivalen al 60% de todas las compraventas registradas en esa franja de tiempo.
Para el economista Gonzalo Bernardos son tres los principales factores que explican que se pueda hablar de un mercado inmobiliario heredado: “Un salario reducido, un excesivo gasto y unos progenitores que acumulan bastante más riqueza de la que llegaron a tener sus abuelos”. A ello se añade, dice, una mayor predisposición de los padres a echar una mano (o dos) a sus hijos, que viven una de las mayores crisis de acceso de la historia
debido a los altos precios, tanto de los alquileres como de los pisos en venta.
En este contexto, “el gran impedimento para la compra de una vivienda no es el pago de la cuota hipotecaria, sino no disponer del 20% del precio que el banco no está dispuesto a prestar”, comenta Bernardos. La dificultad para reunir esta cantidad se ha convertido en la gran barrera que separa a quienes pueden comprar de quienes, aun con empleo y estabilidad, siguen atrapados en un alquiler cada vez más caro.
Fuente: EL PAÍS _14 de diciembre de 2025_